Faltan unas semanas para que uno de mis mejores amigos emprenda el viaje de su vida (tal vez suene exagerado, pero creo de verdad que será significativo y transformador). Su partida me hace reflexionar sobre las amistades. Obviamente lo voy a extrañar, pero no por no verlo, sino por lo que somos cuando estamos juntos. Uno extraña cuando necesita algo, y nosotros no nos necesitamos: nos elegimos.
Esa sinergia, esa vitalidad que me aligera la vida. Compartir con amigos/as, porque somos auténticos, porque nos reconocemos en la mirada del otro. Porque lloramos juntos y dormimos abrazados. Porque nos reímos de la desgracia del otro, y nunca, nunca nos dejamos solos.
¿Qué fuimos antes de ser quienes somos? ¿Y si el final de un libro fuera el final de un ciclo?
Cargamos con un libro como cargamos con un pasado.
Las cosas sin nombre se pierden, y yo quería nombrarlo todo —hasta lo que no podía nombrar. No sería ni la primera ni la última vez que tomé malas decisiones, o pedir cosas en lugares equivocados.
—Siento que estás en otro mundo, en otra dimensión —dijiste.
—A veces yo también me siento así —respondí.
Claro que no ibas a entender, cariño. Te hablaba en clave, en un lenguaje del alma. Y vos estabas atrapado en la mente, en las apariencias, en el mundo de caretas y personajes. El personaje te caló tan hondo que no pudiste ver la puerta de salida. Te olvidaste de que la vida se rige por otras reglas, que no se compran con estatus.
A veces es mejor aceptar la pérdida. Dejar morir la fantasía del “qué hubiera pasado si”.
El futuro es lento. Lo único que cuenta es el acumulado de cuántos besos y abrazos quedaron en la piel.
Ya no tengo miedo de la mujer que soy. No le escapo a mi brillo, ni a mi luz. Charlé con mi sombra incontables veces… y llegamos a un acuerdo. La noche de San Juan, y las cosas que perdimos en el fuego… o las que deseé que se fueran.
Ya no lucho más contra el mundo. No tengo nada sobre mis hombros. No creas todo lo que ves. Ni siquiera importa que sea acá o a fin de año. Pienso en el futuro inmediato: de acá a fin de año… seis meses. ¿Qué voy a hacer? ¿Cuál es el plan? ¿Enamorarme, casarme, tener hijos? ¿Un perro, un gato y una casa? ¿Y qué más? Ah, cierto… eso no. Profesionalmente.
Todo esto para decirte que me pediste que te dedique un libro. Tal vez falta mucho para eso.
Pero te dedico este post, en este blog. Deseo que vivas el año de tu vida. Y que nos reencontremos en unos meses, en España.
Con todo mi amor y cariño. Gracias, Panchi, por esta amistad. Por los abrazos que me das, por acompañarme. Por decirme siempre que soy tu amiga HOT SPOT. Por estar para mí cada vez que necesité un abrazo… y llorar, llorar mucho. El viaje al sur. El viaje a Pinamar. El campo. Aprender a soldar. Por enseñarme de mecánica y física cuántica. Por prestarme la Rene y llevarme a rendir un examen de manejo que falle. Por que estuviste ahi en mis fallas y en mis aciertos. Por los mates.Los chipacitos. La impresora 3D. Centro cultural Thames y Thames II. Porque mi vida es mas feliz teniendote de amigo. Por la increíble persona que sos.Y por tener el privilegio de compartir tu vida. TKM.