Pura vida: Costa Rica

Un viaje dentro de muchos viajes. Un viaje donde aprendí a recibir. Donde una mirada dice más que mil palabras. Donde me habité, y sin quererlo, algo cambió.

Cuando mis amigxs me dijeron: “Vámonos de viaje juntos”, fue un sí rotundo. No tuve que pensarlo: sabía que con ellos iba a ser inolvidable. Después de varias vueltas —primero California y la costa Oeste, después Europa y el delirio de rentar un yate—, finalmente salió Costa Rica. No iba a ser cualquier viaje. Íbamos a un “retiro” de yoga y surf. En mi mente eso significaba: yoga por la mañana, surf por la tarde. No había fallas en mi lógica. Pero para mi sorpresa, me encontré con mucho más que yoga & surf.

No creo que haya un porqué lineal de los acontecimientos. Pero sí creo que, en el acumulado, la sincronía de los hechos es evidente: ¿por qué ese grupo de personas y no otro? ¿Por qué coincidimos en ese tiempo y lugar? Brevemente, sí. Pero coincidimos. Si no hubiera vuelto de Australia el año pasado, no habría iniciado la Maestría. Si no hubiera iniciado la Maestría, no habría conocido a mis amigos. Si no los hubiera conocido, no habría hecho este viaje. Y si no hubiera hecho este viaje, no habría estado ahí. No hay porqués. Solo sincronías.

No sé exactamente qué sané con ese grupo de personas increíbles, tan distintas y tan diversas. No hablo de apariencias ni de trajes, hablo de lo que resonaba entre nosotros: nuestras cicatrices. Hablo de cómo, en la heterogeneidad, está la verdadera riqueza. Cada quien tiene sus batallas, sus dolores, aunque no los diga en voz alta. Hay tantas historias como vidas en el planeta Tierra.

Cuando dejamos de mirarnos el ombligo y nos animamos a conectar con los demás… sucede la magia. Cuando salimos de la individualidad —esa que el mundo moderno nos vende como fortaleza— y dejamos de encerrarnos en nuestro propio dolor como si nadie pudiera entendernos, algo se afloja, algo se abre. Escuché decir a un maestro que también se sana en red, en vínculo, en dejarse sostener. El mundo nos convence de que somos distintos. Y sí, lo somos: en nuestra alma, en nuestro cuerpo, en nuestra historia. Pero en la esencia, nos parecemos más de lo que creemos.

Tal vez fuimos los rebeldes del grupo, los menos diplomáticos (lo siento, coordinadores del retiro). Pero sentarnos en el deck de la casita, post cena, a charlar y filosofar sobre la vida, me dio una sensación de completud. Después de todo, no somos tan distintos. Como dijo Shakespeare en El mercader de Venecia: “Si nos pinchan, ¿no sangramos? Si nos hacen cosquillas, ¿no reímos? Si nos envenenan, ¿no morimos?”

Guardo cada momento compartido en mi corazón, y no en la memoria, porque la memoria se olvida, pero lo que se siente jamás pierde calor.

Ser espiritual no es meditar ni hacer yoga. Tampoco es ir en busca de algo afuera. Ser espiritual es ser quien sos, con autenticidad y confianza. Es sostener eso que sos frente al mundo, frente a todos los que te dicen que deberías ser otra cosa para encajar. Lo que dejás en este paso por la existencia es tu verdad. Ese es tu talento: ser únicamente vos.

Me llevo preguntas: ¿Qué tan abiertos estamos a dejarse(nos) sostener por otros? ¿Nos volvió el mundo cangrejos, encerrados en nuestros propios caparazones de caracol?

Me dijiste: “I love you”, aunque tu lengua materna fuera otra. Tal vez porque, dicho en otro idioma, las palabras no pesaban tanto. Tal vez porque no querías responsabilizarte del peso de pronunciarlas. Te respondí: “I love you too”, porque tal vez así, un poco del amor que sentía se escapaba en ese idioma que no nos representaba a ninguno de los dos.

Por último, aprendí a ver lo divino en cada persona. El mundo no necesita ser salvado. Solo buscamos salvarnos de nosotros mismos. Como me dijo una persona sabia: todos somos maestros y maestras, chamanes y chamanas, si nos permitimos aprender los unos de los otros.

4 comentarios sobre “Pura vida: Costa Rica

  1. Que lindas palabras amiga! Y q hermoso compartir esto con vos, grandes aprendizajes y momentos compartidos -como decís en el corazón- nos llevamos. Nos deseo que podamos seguir integrando todo lo vivido en la vorágine de nuestro día a día. Gracias 💫

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  2. Me siento muy afortunada de haber compartido este retiro con un grupo tan maravilloso de personas. Gracias Chispita 💖 por tus lindos comentarios y compartir tu experiencia. Pura vida 💫

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