Normal People : vínculos reales

Hay algo en la serie Normal People que no deja indiferente: la sencillez de lo real, lo imperfecto, lo que duele. Lo que me conmovió fue la manera de contar cómo suceden los vínculos de forma “más real”. Tal vez por eso esta serie, basada en el libro de Sally Rooney, me atravesó tanto. Porque lejos de romantizar, te muestra cómo en realidad nos comportamos: la falta de comunicación, los miedos, sentir demasiado y que parezca absurdo, ese sentimiento de no ser suficiente, o de sentirnos en desventaja por la clase social en la que estamos.

Las cosas que no se dicen, pero quedan ahí, en algún recoveco del inconsciente. Es increíble que la serie se sostenga con tan poco: casi no hay banda sonora, y sin embargo la fotografía y el silencio lo dicen todo. La fuerza la tienen las imágenes y lo no dicho, como esos largos planos de las miradas, ese deseo contenido que nunca se libera del todo.

Lo interesante es que no estamos ante una típica historia de amor adolescente: son doce episodios que siguen a Marianne y Connell desde la secundaria hasta la universidad, con todas las idas y vueltas de su relación.  Y ahí está el dolor: sentir todo el tiempo la oportunidad perdida por no tener el valor… el valor de vivir la propia vida, de que  importe lo que digan los demás, de amar aunque no resulte como se espera. .

La pregunta que me deja es: ¿cuántas veces transitamos nuestras vidas como ellos, perdidos en nuestro propio mundo, tratando de encontrarnos, de ser mejores? Pero ¿acaso no todos llevamos heridas? 

El final (tranquilos, no voy a hacer spoiler) refleja justamente lo que pasa en los vínculos donde se ha atravesado mucho: hay sufrimiento, hay amor, pero también hay entendimiento. Y se nota cómo los personajes han evolucionado y crecido a lo largo de los años  que transcurre la historia. 

Por último, la  serie nos recuerda que todos estamos un poco dañados, y que tal vez nunca sanemos del todo. Quizás sea mas facíl aceptar que somos lo que somos, y esta bien. Y terminar con la obsesión de «sanar», porque tal vez nunca lo hagamos, y confiar que en alguna parte del camino, alguien eligira caminar a nuestro lado sin importar cuan dañados/as estemos.

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