October 14th

Hay un momento en la vida en que todo ser humano se enfrenta a un antagonismo con el orden concebido de su mundo. Es natural rebelarse contra la propia idea que uno tiene de sí mismo y del universo que lo rodea. Esa rebelión, a veces silenciosa y a veces feroz, nace de la búsqueda de la identidad.

Tal vez buscamos, ser mas auténticos, aunque no sepas ni como lograrlo.

Dicen que ya nadie lee libros, que se abandonan antes de llegar a la última página porque la atención se desvanece. Pero ¿de verdad es falta de atención? Es curioso: un niño puede pasar horas sumergido en un videojuego sin apartar la mirada, sin que el tiempo exista. Entonces, ¿no será que no vivimos una crisis de atención, sino una crisis de interés?

¿Qué nos conmueve todavía? ¿Estamos perdiendo interés por lo que alguna vez nos importó? ¿O quizá lo que se desgasta es la vida diaria, saturada de redes sociales, de promesas que nunca llegan, de un propósito que se escurre como arena entre los dedos?

He deseado tantas cosas, tanto y tan fuerte, que algunas se cumplieron y otras no. Deseé tanto tanto, que me rendí, me entregué a esa verdad inaudible: por más que lo intente, hay cosas que no dependen de mí.

A veces siento que mi vida es una película imposible, dirigida a medias por David Lynch y Wes Anderson: un surrealismo extraño con encuadres perfectos.

Anoche te soñé. Era como una escena de “Sueño de una noche de verano” de Shakespeare: luces suspendidas en el aire, un bosque húmedo y el murmullo de las hojas. No sé si tu alma habló con la mía en busca de redención; solo sé lo mismo que sé ahora: esta vida no nos pertenece, nuestro destino es seguir cada quien su camino.

Nací para vivir en verano, para que me abraces la cintura en invierno. Nací para que el viento me lleve hacia donde pertenezco y para que mi mirada reclame lo que es suyo. Nací para ser un oxímoron andante, porque así es la vida: contradictoria. No quiero vivir nada que no me obligue a estar presente, a sentir con cada célula de mi cuerpo.Nací para ser quien soy: una Miss Nobody.

Deja un comentario